¿Qué significa todo esto? Intentar responder y estudiar estos fenómenos, culturales, sociales e ideológicos, y evaluar su impacto al desarrollo humano, es decir, su aporte al mejoramiento de las condiciones de vida de los costarricenses primeramente y luego a los otros pueblos, es en gran medida el objeto de la Fundación Imago. Sabemos que las imágenes trabajan a niveles inconcientes en las personas, es decir, lo que vemos y percibimos concientemente es una pequeña parte del mensaje total de una imagen, y por lo tanto su efecto es muy poderoso. Desde la pintura (imagen hecha a mano) se usa la imagen para establecer jerarquías de poder. Hoy día el discurso es más solapado, se nos propone modelos o ideas, personificados por celebridades, que van desde políticos hasta deportistas, actores, músicos, etc. La imagen también es usada como un instrumento de ventas en una economía capitalista que depende del consumo. No solo se producen imágenes de bienes concretos sino de bienes ficticios, para producir la ilusión propuesta por el sistema y la ideología imperante. Estas implicaciones ideológicas no se han estudiado en nuestro país, ni son tema de discusión en foros críticos donde se piense el desarrollo de nuestra identidad país, ni sobre nuestro legado histórico y su erosión. El estudio de la imagen fotográfica y digital consiste en plantear estas preocupaciones a los artistas y que puedan tener, con base en estos estudios serios, una visión más crítica de su trabajo y entender las consecuencias que tiene la creación de imágenes en su crecimiento personal y comunal. Las imágenes son textos, y como tales son parte de un lenguaje socio-cultural que responde a intenciones muy concretas de diferentes grupos de poder. No existen casualidades en el mundo de las imágenes, ya que cada uno de los intereses de estos grupos son representados y distribuidos en los diferentes medios con una intención determinada. La publicidad basada en la imagen fotográfica, la moda, la pornografía, el arte contemporáneo, la naturaleza, la política, la industria, las religiones, las corporaciones, la educación, todos tienen una imagen que vender. Esa es la naturaleza de nuestro sistema capitalista, todo se debe vender, y la imagen cumple un papel primordial en crear la ilusión de la necesidad y se convierte así en la necesidad para crear la ilusión misma. Comprender estas dinámicas nos hará más conscientes de nuestro entorno y podremos entender los procesos ideológicos que nos convierten en quienes somos, para determinar si queremos o no aceptar el status quo, o si queremos cuestionarlo.
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